31 octubre 2013

La expropiación del feminismo

Por Miguel Martin

FEMEN no es la izquierda ni quiere pertenecer a ella. Son una especie de multinacional que comercia con el feminismo. Sus acciones pueden parecer en algunos casos loables, pero como movimiento social están totalmente desconectados con lo que realmente pasa en nuestras calles y plazas.

Se suele decir “en rio revuelto, ganancia de pescadores”. Y últimamente la situación no es precisamente tranquila. Hay mucha agitación social y sin duda hay quienes quieren sacar provecho de ello. Uno de esos ejemplos es Femen.

El núcleo central de sus reivindicaciones son las mujeres y reclaman un trato justo e igualitario para todas ellas. Su modo de protesta es muy llamativo y consiguen ser siempre el centro de la noticia. Hasta aquí nada que reprocharles. Son un movimiento más con el que cualquier persona cansada de tanta discriminación machista podría sentirse identificado o al menos ser simpatizante de él.

Sin embargo Femen no es el primer grupo ni el último que ha defendido los derechos de la mujer y a pesar de que su acción en el Congreso llegue a ser vista con buenos ojos, dicha organización no ha dado ningún paso al frente para unirse a la lucha colectiva que actualmente está teniendo lugar en las calles de nuestras ciudades.

Así explica Lara Alcázar, fundadora de Femen en España, el porqué de su actuación en el Congreso: “En cuanto hablando del sitio, por su puesto está la calle, pero la cuestión está en que nosotras, como bien señalaba al principio, no tenemos miedo a nada, no tenemos miedo de enfrentarnos al poder y por eso como estamos contra el poder establecido, no pedimos permiso para manifestarnos porque si somos antisistema lo más irónico es pedir permiso al sistema para protestar contra él. [… ] Nuestro mensaje se está extendiendo, si no hubiéramos hecho esto, no estaríamos pronunciando en la televisión la palabra aborto, ni mujeres ni feminismo”[1].

En estas declaraciones las manifestaciones ciudadanas que se han producido hasta el momento parecen quedar en un segundo plano, a pesar de que los ciudadanos que allí protestaban denunciaban, entre otras cosas, lo mismo que ellas. Lara lo justifica diciendo que su organización (en contraposición quizá a otras organizaciones feministas o de víctimas de la violencia de género) es antisistema y afirma sin atisbo de rubor alguno que sin su actuación en el Congreso no se hablaría de aborto, mujeres y feminismo en nuestros medios de comunicación.

Pero nada más lejos de la realidad. Del aborto y de las mujeres se habló y mucho cuando el PSOE aprobó la ley de plazos y la ley de igualdad en la pasada legislatura. Y el PSOE no es precisamente un partido antisistema.

Lo más irónico del asunto es precisamente ese, que las activistas de Femen se han autoproclamado como antisistema y las consecuencias políticas y judiciales han sido nimias. Lo cual es de extrañar, dado que vivimos en un momento en el que cualquier protesta ciudadana organizada es tildada de terrorista o golpista y más si se considera antisistema y se realiza en las inmediaciones del Congreso de los diputados.

Para más inri, los medios más reaccionarios, lejos de centrarse en el mensaje que reivindicaban estas chicas, se han circunscrito a decir de ellas que son unas cochinas, unas exhibicionistas y unas histéricas abortistas que defienden el feminismo más radical[2].

Esto les pone en evidencia, ya que demuestran así el poco respeto que tienen por el cuerpo de las mujeres, al que parecen ver sólo como un objeto oculto de deseo. Por supuesto, a estos magníficos onanistas, perdón analistas, no les ha faltado tiempo para culpar a la izquierda de querer destruir la democracia.

Pero, ¿Femen es de izquierdas? Por favor, que me lo expliquen. Ninguna miembro de Femen en España se ha referido a la II República (primer régimen en España que defiende la igualdad entre los hombres y las mujeres) ni a los partidos de izquierda que tradicionalmente han defendido los mismos derechos que ellas reivindican. Ni siquiera se han parado a elogiar a mujeres como Ada Colau o Teresa Forcades[3], dos referentes sociales en nuestro país que se consideran abiertamente feministas.

¿Y qué dice Femen sobre Lenin o Stuart Mill? Al menos uno de ellos debería servirles como punto de apoyo para su lucha. Pero no, ni Lenin ni Mill existen ni han existido para esta organización. La lucha feminista parece empezar con ellas y un manifiesto como el de “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”[4] parece no tener cabida dentro de sus reivindicaciones.

Sin duda alguna Femen, a pesar de poder dar un impulso a determinadas luchas feministas, no debe apropiarse de dicho movimiento ni de sus reivindicaciones. De lo contrario la izquierda habrá perdido una batalla (otra más) y el feminismo caerá en manos del marketing al que ya estamos tan acostumbrados.

Femen es una organización que, como Lara Alcázar reconoce, tiene abogados, diseñadores y gente que trabaja con las redes sociales. Pero, ¿cómo se financian para mantener esa estructura? ¿Dónde está la gente que se pelea diariamente en su organización con los problemas diarios de mujeres concretas? ¿Destina su organización dinero a mujeres maltratadas o a programas de educación social?

La puesta en escena que las chicas de Femen llevan a cabo es importante a la hora de demandar algo, pero lo es más el trabajo colectivo que existe para corregir la injusticia que se denuncia. En definitiva, de nada sirve llamar la atención de los medios de comunicación si eso no ayuda a dar a conocer la actividad de otros movimientos y organizaciones sociales que desde hace muchos más años están comprometidos con la misma causa que ellas mismas reivindican.

Femen parece buscar únicamente publicidad para sí misma y de ese modo eclipsa al resto: “lo que cuenta no son las consecuencias para nosotras. Para nosotras lo que cuenta es que lo hemos llevado a cabo, se nos ha oído, se nos ha visto, saben que Femen está en España y que obviamente este es el principio de muchas protestas”[5]. Todo empieza y terminan en Femen. Más allá parece no haber nada.

Cosa que contrasta por ejemplo con la actitud de un grupo de música como el de Lujuria. En 2003 sacaron un disco que denunciaba la violencia de género. Cuando los medios de comunicación se hicieron eco de este hecho el grupo no lo aprovechó para decir “Lujuria ha llegado a España y este es el principio de muchas más protestas”, sino que utilizó la noticia para enmarcar su denuncia social en un contexto mucho más amplio, en el de la educación y prevención de la violencia machista. Uno de sus integrantes dijo: “a la juventud se la puede educar en que hombres y mujeres somos iguales y en que esto es un sinsentido y una sinrazón y en que nadie es dueño de nadie y mucho menos de [su] amor”[6].

Con ello pusieron de manifiesto que no pretendían que la noticia se centrase en ellos, sino en lo que denunciaban y en las personas que sufrían esta dramática situación. Como prueba de su compromiso con la lucha contra la violencia de género destinaron íntegramente todo lo que recaudaron con dicho disco a una asociación de mujeres maltratadas.

Femen, por el contrario, no quiere identificarse como un movimiento de izquierdas ni integrarse dentro de ninguna de las plataformas ciudadanas ya existentes. Por ello, a pesar de que sus actuaciones son provocativas y den que hablar, no contribuyen mucho a la hora de transformar efectivamente nuestra sociedad, ya que no se quieren adherir a ningún planteamiento político ni a ninguna otra asociación que luche contra las injusticias que sus propias componentes ponen de manifiesto.

Partiendo de esta realidad, como ya he dicho, Femen no debe apropiarse del feminismo ni eclipsar al resto de movimientos sociales, a pesar de que sus proclamas públicas sean muy semejantes. De otro modo acabaremos hablando del feminismo como si de una palabra registrada a nombre de la firma Femen se tratara.

¿Ridículo verdad? Pero no lo es tanto cuando seguimos llamando hamburguesas a lo que venden en McDonald o Rock’n’Roll a lo que ponen en la MTV. Mucho me temo que hay alguien que nos la está intentado colar y los que llevan toda su vida manteniendo viva la esperanza de luchas como la feminista no merecen quedarse en un segundo plano. Son precisamente ellos los que deberían recobrar valor en días como el de la actuación de estas chicas en el Congreso. Pero no fue así. ¿Por qué?


[1] Entrevista a Lara Alcázar: http://www.youtube.com/watch?v=DkAMzRSoae0

[2] Análisis de la opinión de medios conservadores por parte de “El Intermedio”: http://www.youtube.com/watch?v=mbqMCBcGfHA

[3] Posición de Teresa Forcades respecto al aborto: http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=14299

[4] V.I. Lenin (texto breve y recomendable): http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/23ix1919.htm

[5] Declaraciones de Lara Alcázar a la salida del juzgado: http://www.youtube.com/watch?v=xw8ZfPcvLzs

[6] Noticia sobre el disco de Lujuria en apoyo a las mujeres que sufren violencia de género: http://www.youtube.com/watch?v=ZqQN5iLrBCk

Fuente: Kaos en la Red

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