20 noviembre 2013

"En Egipto hay un nivel alto de acoso sexual callejero a mujeres, es una epidemia"

Hablamos con Leil Zahra Mortada un activista feminista y anarquista sobre las agresiones sexuales masivas hacia las mujeres en El Cairo, intensificadas desde el inicio de la revolución egipcia, y su posible relación con el aparato represor del régimen.

¿En qué contexto surge OpAntiSH (la organización Operación Anti Hostigamiento Sexual, por sus siglas en inglés)?

Nace oficialmente en noviembre de 2012 en El Cairo, tras varios intentos de pequeños grupos organizados para frenar las agresiones sexuales masivas en la Plaza Tahrir. Necesitábamos buscar las formas de enfrentar estas agresiones de forma colectiva. Ahora ya hay en El Cairo cuatro grupos diferentes dedicados a ello.

¿Qué suponen las agresiones sexuales colectivas?

Yo separo dos hechos: el acoso sexual en la calle y las agresiones sexuales en masa, aunque estén relacionadas y haya que enfrentar ambas.

En Egipto hay un nivel alto de acoso sexual callejero a mujeres, es una epidemia. Las agresiones sexuales en masa ocurridas en la plaza son diferentes. En ocasiones hemos llegado a registrar más de 45 casos por noche, han sido realizadas hasta por docenas de hombres arrastrando a una mujer y sosteniendo la agresión, y siempre en movilizaciones grandes en El Cairo, en Plaza Tahrir.

No han ocurrido en otras protestas, ni en otras ciudades, ni en concentraciones pequeñas. En OpAntiSH creemos que los ataques están organizados por el régimen, que manda a gente para llevar a cabo las violaciones. Son una herramienta de represión hacia las mujeres.

Si bien no podemos asegurar al 100 por ciento que tenemos razón, hay evidencias que nos hacen sospechar. Hemos comparado los testimonios de las mujeres agredidas en el llamado “miércoles negro” de 2005, en el que policías de paisano atacaron sexualmente a las mujeres que participaron en la protesta contra (el depuesto presidente Hosni) Mubarak, con los testimonios de las mujeres atacadas en la plaza, y apuntan a un modus operandi similar.

Además, la mayor parte de las agresiones han ocurrido en las mismas entradas de la plaza, siempre allí. Estamos en una cultura patriarcal, el mundo entero es patriarcal, pero ¿por qué siempre allí, si no es que fueron convocados por alguien?

Aunque, al mismo tiempo que creemos que hay gente contratada para comenzar las agresiones en masa, también pensamos que hay gente patriarcal y sexista que aprovecha las agresiones para unirse.

¿Cuáles son las demandas de las mujeres supervivientes a las agresiones?

A nivel político hay un grupo de mujeres que reclaman un valor y una consideración dentro del movimiento, al igual que lo tienen el resto de supervivientes de la represión. Un grupo de las mujeres que fueron agredidas reclamaron ser tratadas como las heridas de la revolución, no como víctimas de la agresión.

Nosotras siempre denunciamos al régimen como responsable de las agresiones, y también a la sociedad por permitir que el régimen pueda actuar así.

La imagen que llegó a occidente es que los hombres de las plazas estaban violando a mujeres…

Claro, hablas de movilización árabe y agresiones a mujeres y tienes a 30 periodistas occidentales para cubrirlo. Dices que están violando a mujeres en las comisarías o torturando a personas en otros lugares, y eso no les importa tanto.

Los medios occidentales siempre nos preguntan que por qué creemos que las agresiones sexuales colectivas han pasado en Egipto. Y yo respondo con escándalos en el Estado español que, desafortunadamente, vienen bien para esta pregunta con trampa, hecha desde la islamofobia.

Me suelo referir la resolución de este año del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura, que afirmó que la policía española ha violado y agredido a mujeres. Además, en el Estado español hay violencia de género, una parte de ella la podemos ver cada día en las noticias.

Y pasan cosas como lo que ocurre en los ‘sanfermines’, que son acosos sexuales en masa, aunque no sean exactamente iguales a los de Egipto. Cuando las agresiones las comete una persona española entendemos que lo hace de forma individual: porque es un patriarcal. Pero no se juzga a la cultura entera.

Cuando lo hacen en Egipto, en la plaza, directamente tiene que ver con la(s) cultura(s) árabe(s) en todos los países, con el islamismo.

¿Cómo se organiza OpAntiSH?

La forma actual no es la misma con la que comenzamos. Ahora en el grupo motor seremos unas 20 o 30 personas y otras tantas satélites, además de las y los voluntarios que convocamos.

Hay grupos de trabajo de comunicación, de intervención en la plaza, de acompañamiento de las mujeres agredidas, de seguimiento en hospitales y comisarías... Todo lo fuimos aprendiendo poco a poco.

Un ejemplo: en las mochilas que llevábamos con nosotras para dar a las mujeres después de la agresión, al principio incluíamos una abaya (vestido largo tradicional), porque era más fácil de poner, tapa todo el cuerpo y hace algo ambigua a la persona.

En el debate salió la cuestión de que si la abaya puede hacer a algunas mujeres sentir como si hubieran hecho algo mal y que por eso las tapábamos. Ahora, en cada mochila hay una abaya y otro tipo de ropa, pero también gel, peines, toallitas húmedas, medicinas anti hongos...

Otro ejemplo: las casas seguras a las que solemos llevar a las mujeres tras la agresión. Al inicio, íbamos a un centro social, en el que no había ni intimidad ni recursos. Luego, habilitamos casas en los alrededores de la plaza porque pensamos que era lo mejor, debido a la proximidad.

Una joven, después de ser atacada, dijo que ni loca volvería cerca de la plaza. Por lo que conseguimos casas cerca y lejos de Tahrir. Cuando empezamos con la operación, buscamos exhaustivamente por internet cosas parecidas, pero no vimos nada...

Por que estas violaciones pasan en tiempos de guerra, donde hasta ahora no hubo posibilidad de trabajo de base para enfrentarlas. No quiero afirmar rotundamente, pero yo creo que éste es el primer trabajo en este sentido que se ha articulado.

Finalmente, aquéllas que lo desean participan en el operativo que saca a las mujeres del círculo de agresión, asumiendo los riesgos que esto conlleva, y otras se integran en otros grupos de trabajo. Algo que ayudó mucho a que la gente creyera lo que estaba pasando en la plaza fue la valentía de algunas mujeres agredidas, que tomaron la decisión de salir en la televisión nacional este verano para explicar lo que les pasó.

Yasmine El-Baramawy, compañera de OpAntiSH, llevó al estudio de TV los pantalones que vestía la noche en la que la agredieron, que estaban reventados y rajados por un objeto punzante. Cuando empezaron a salir las jóvenes en la tele cambió muchísimo la opinión pública, sencillamente ya nadie podía decir que eso no estaba ocurriendo.

Fuente: Diagonal

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