29 noviembre 2013

Jóvenes y violencia de género: ¿vivimos una involución?

El 60 por ciento de las chicas recibe insultos machistas de parejas y amigos en el móvil, un 36,3 por ciento de los adolescentes piensan que los celos son una expresión de amor y un 11,7 por ciento de los chicos creen que está bien que los hombres salgan con muchas chicas, pero no al revés.

Por Gloria López

“Me asusta”. Así de rotunda se expresa Virginia López, una educadora social en un ong privada que desde hace tres años implementa, junto a la agente de igualdad del distrito, unos talleres en los institutos de un barrio madrileño, en los que trata de analizar, junto a las y los adolescentes, los “mitos del amor romántico” y su ligazón con conductas violentas. “Cada vez nos encontramos con más indicadores de maltrato, por parte de ellos y de ellas, que los toleran como algo normal”, explica la experta, no sin aclarar que “no debemos generalizar, ni tampoco responsabilizar a la juventud. Algo estamos haciendo mal o no estamos haciendo”.

Un estudio sobre violencia de género en la adolescencia, realizado por la catedrática de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) María José Díaz, revela que el 28,8 por ciento de las adolescentes admite un "control abusivo" por parte de su pareja; el 25 por ciento ha sufrido este control a través del móvil; el 6,3 por ciento ha recibido presiones para hacer actividades sexuales, y el 4 por ciento ha sido agredida físicamente. Además, el 73,3 por ciento de la adolescencia española ha reconocido que recibir por parte de los adultos el mensaje de que "los celos son una expresión de amor".

Desde el ámbito judicial también se hacen la pregunta de la educadora. Ángela Cerrillos, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, destacaba en una entrevista con AmecoPress la necesidad de analizar bien la situación para conocer las causas y poder hacer propuestas. De momento, la asociación que preside ha presentado varias enmiendas al Plan Estratégico contra la Violencia de Género propuesto por el Gobierno, entre las que sugiere que la población joven sea considerada “grupo de riesgo” en este fenómeno. La abogada recuerda que los casos judiciales de violencia machista en adolescentes han aumentado un 30 por ciento en dos años.

Tal vez creímos en algún momento que los estereotipos de género desaparecerían conforme las nuevas generaciones fueran educadas en la igualdad. Pero ni se consiguió hacer de la igualdad y la diversidad valores sociales compartidos, ni fueron situados con permanencia y fuerza en la base de la educación. Y si bien es cierto que la juventud tiene más formas de tomar contacto y cotejar entre distintos modelos de vida y relaciones, la mayoría no escapan del sistema de creencias y prioridades que han actuado como combustible para la violencia.

El informe de la Fundación ANAR fue el primero hace algunos meses en dar la voz de alarma sobre el aumento de los casos de malos tratos entre chicas menores de edad. El 60 por ciento de las llamadas que recibieron en 2012 correspondía a menores que tenían 17 años, un 19 por ciento tenía 16 años y el 12 por ciento de las llamadas las hicieron niñas de 13 y 14 años.

Lamentablemente, todo apunta a que el maltrato no solo está presente en las relaciones entre chicos y chicas, sino que está aumentando. Así lo indica el estudio dirigido por Díaz Aguado, en el que se ha encuestado a 8.000 adolescentes en 2010 y 2013. Según este trabajo, el 10,5 por ciento de las chicas de 14 a 19 años declaran haber sido objeto de malos tratos por parte de sus novios, cuando en 2010 eran el 9,6 por ciento. Un 14 por ciento han sido amenazadas por su pareja hasta el punto de sentir miedo y un 23 por ciento han sido humilladas e insultadas.

“Ellas desarrollan un patrón emocional de dependencia, se sienten atraídas por el típico “macho” y ellos eligen un perfil de mujer que se acople a su ansia de dominación”, explica Virginia. El estudio mencionado lo avala: un 36,3 por ciento de los adolescentes piensan que los celos son una expresión de amor y un 11,7 por ciento de los chicos creen que está bien que los hombres salgan con muchas chicas, pero no al revés.

“En el último taller, cuando los chicos definían qué significa para ellos la confianza, decían que quiere decir por ejemplo, que su novia tiene la suficiente confianza en él como para dejarle la contraseña de su móvil o de su correo electrónico”, ilustra la educadora.

El riesgo de las redes sociales y las nuevas tecnologías

Efectivamente, el control que se ejerce a través de las nuevas tecnologías y las redes sociales va en aumento. Así lo señala Susana Martínez, presidenta de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres: “Estos medios son utilizados para presionar a las chicas, dañando su imagen, amenazándolas con distribuir datos, fotos o vídeos comprometidos, ejerciendo el control sobre ellas”. La experta añade que una de las dificultades es que “las chicas no son conscientes del peligro, se normalizan algunas conductas y actitudes que son violencia de género”.

Así, el estudio realizado por la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género, difundido recientemente, concluye que jóvenes y adolescentes usan cada vez más el Whatsapp, Tuenti y llamadas del móvil como nuevas herramientas para enviar y recibir mensajes de acoso y para controlar a sus parejas. Y la percepción que tienen del riesgo de estas nuevas tecnologías como nueva forma de ejercer la violencia de género es muy baja. Además el Whatsapp, Tuenti y llamadas del móvil son los medios más frecuentes para enviar y recibir estos mensajes machistas.

Para María Jesús, presidenta de la Federación Mujeres Jóvenes, es urgente “redefinir y cambiar la forma de intervención” en el ámbito de la violencia de género en jóvenes. “Las redes sociales y la tecnología son muy positivas, pero al no saber manejarlas bien, se desvirtúan. Las chicas asumen riesgos por desconocimiento, por ejemplo, entregan fotos a sus parejas y luego se arrepienten de las consecuencias, se ven sometidas al llamado ciberbulling”.

Federación Mujeres Jóvenes cree que para la erradicación de la violencia de género es fundamental la prevención, estrategia avalada por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, y en ella focaliza su acción. “La prevención es fundamental para visibilizar el problema de la violencia de género en la juventud; sensibilizar y concienciar; y erosionar los preceptos desigualitarios en los que se basa la violencia de género, siempre presentes pero promocionados recientemente por contramovimientos desigualitarios” argumenta. Una labor para la que, según denuncia la organización, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad “o sus equivalentes nominales” le han retirado toda financiación.

¿Hay una involución en la ideología y en la educación?, ¿Se afianza la violencia simbólica, psicológica, estructural, que no se identifica como tal y que desemboca en el maltrato?, ¿Son los datos muestra de una reproducción de ideas y conductas machistas y violentas o acaso es que empiezan a visibilizarse y hacerse evidentes?, ¿Se ha retrocedido tanto en la conciencia social respecto a este fenómeno que los y las jóvenes no reconocen los indicadores y las conductas violentas?, ¿Qué hacer? Nadie parece tener la respuesta definitiva. Sin embargo, es urgente actuar desde distintos enfoques que no serán excluyentes, pues la lacra de la violencia de género en general y en la adolescencia en particular requiere de una respuesta compleja y estructural.

Fuente: Ameco Press

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