09 enero 2014

Gallardón, el sumiso

Por Juan Rivera*

Ya hemos experimentado en nuestras carnes la equivocación de los lumbreras del grupo PRISA cuando otorgaron a Gallardón el título de “progre del PP”. Son los mismos que durante decenios vendieron a los españoles la idea de que el PSOE era un partido de izquierdas. Así nos va.

Como sus pasos están totalmente dictados por la Biblia, la figura política de Gallardón solo se puede definir con: “es el que es”.En su caso un apéndice ideológico no del padre sino del suegro, el franquista irredento Utrera Molina.

Tras leer el libro de Miriano “Cásate y sé sumisa” que la diócesis de Granada publicó , el ministro de las Injusticias se dijo: “¿Por qué no va a poder ser también sumiso a la jerarquía católica el Gobierno?¿ Por qué no va a ponerse el Estado al servicio del clero?”.Dicho y hecho. Pensó que su apuesta no desentonaría con la trayectoria histórica de España y le animó comprobar que pese a corrupciones, desfalcos, atracos al erario público, urdangarinadas, explotación laboral, incrementos espectacular de la miseria... estamos en el “País donde nunca pasa nada”, y los escasos condenados como Mata, Hernández Cano exalcalde de Torrevieja o Del Nido se ponen en la cola de los indultos que ya escampará. Para eso está la Familia.

La impunidad en la que se creen instalados les hace perpetrar una Ley contra la libertad de la mujer al gusto-la aplaude- de su conmilitón Le Pen. No nos engañemos, lo único que le molesta al fundamentalismo católico español del islámico es la fuerza que éste tiene en el mundo musulmán. Por lo demás le encantaría ocupar su lugar, cambiando la media luna por la cruz y manteniendo la hoguera contra los impuros.

De ahí el empecinamiento en desempolvar leyes que apestan a franquismo desde la primera línea como la del Aborto, la Wert o la Mordaza. Y mientras utilizan los resortes del poder, el arma que tan inconscientemente muchos sectores obreros - ahítos de los vendedores de humo del PSOE- pusieron en sus manos, para tejer una red clientelar.

Se fomenta la Ignorancia y se vuelve a la Caridad. Pero ojo, la gestión de ésta se le entrega al clero. Basta con echar una mirada a la estrecha vinculación entre la cúpula dirigente del Banco de Alimentos y el Opus Dei. O como se prima a las entidades de asistencia que tengan el marchamo de “pías” y se desprecia a las que en su sello ponen “ solidarias”.

Para calibrar el retroceso de decenios que supone la ley Gallardón basta con darse una vuelta por los medios de comunicación europeos. Volvemos a los Setenta. Pronto las españolas pobres irán a Perpignan a abortar (de camino también a ver una película que al haber sido calificada como inmoral por la Ley del Cine que seguro preparan, no se puede proyectar en el Estado carpetovetónico). Las de clase alta como siempre. Aunque primero pasaron por la clínica londinense, en realidad fueron de compras a Harrods. Las que no tengan ni para ir a Francia que recurran a remedios caseros. A la carnicería que ponga en riesgo sus vidas. “Deus le volt”.

Entre las insidias que propagan los controladores del útero ajeno echo de menos un dato: con la ley de plazos anteriormente existente ¿a cuántas mujeres que quisieron seguir adelante con su embarazo se les impidió hacerlo?¿A cuántas se obligó a abortar ? A ninguna.

Entonces, si existía un derecho que no afectaba a quien no quería ejercerlo y no penalizaba a nadie, ¿para qué una ley que sí penaliza a quienes se vean abocadas a abortar, opción que nunca se hace por placer? Quien quiso antepuso sus creencias al Derecho. Lo que no puede hacerse es obligar a las ciudadanas a renunciar a su Derecho por unas creencias que no comparten.

Si la clericalla quieren contribuir a mejorar la sociedad que no lo haga eliminando un derecho cuyo ejercicio no se impone a sus fieles. Por una vez podía seguir las prédicas del papa Francisco (por el poco caso que le hacen se va a convertir en el primero que desde que el concilio Vaticano I aprobara en 1870 la dogmática Pastor Aeternus, pierda la infalibilidad papal ) y dedicarse a luchar en terrenos más dañinos como la Pederastia.

Pero los argumentos resultan baldíos cuando enfrente lo que impera es la cerrazón. El espíritu del inquisidor Amalric y del “Dios reconocerá a los suyos”.

Mientras tanto combinemos resistencia y protesta. Y añadamos entre los puntos del programa de gobierno que debe aplicarse ipso facto en el momento que seamos capaces de revertir la actual situación política el de Aborto Libre y Gratuito.

*Juan Rivera, Colectivo Prometeo y Frente Cívico Somos Mayoría

Fuente: Rebelión

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