02 enero 2014

Para erradicar la esclavitud: una Guía sobre la trata de mujeres elaborada por las propias supervivientes

Helga Flamtermesky
Por Sara Cuentas Ramírez

Iniciar una acción de empoderamiento con mujeres que han sido víctimas de trata es un proceso retador y aleccionador, porque significa romper la lógica de la victimización, de la compasión y la empatía, que nos sitúa desde una posición de privilegio y de poder, pensándolas con visión paternalista, considerándolas mujeres desvalidas que precisan nuestra ayuda, que hablemos por ellas, que pensemos por ellas, y decidamos estrategias por ellas.

Es decir, invisibilizándolas, sin tomar en cuenta sus conocimientos situados, sus saberes, sus estrategias, sus necesidades e intereses.

Hace tres años, Helga Flamtermesky, feminista activista y coordinadora de Mujer Frontera, en acción conjunta con diversas mujeres que han escapado de la trata, a través de un proceso de investigación-acción innovador y empoderador, iniciaron una práctica sinérgica de autoreconocimiento y vindicación como actoras de análisis y de cambio. Así, decidieron superar el enfoque trágico con que se mira su experiencia e iniciaron un diálogo horizontal, sistematizando ellas mismas sus experiencias vitales y estrategias para salir de la trata y rehacer sus vidas. Empezaron por analizar los mecanismos de apoyo a víctimas, investigaron sobre los manuales e instrumentos existentes sobre la temática y finalmente plasmaron sus propios conocimientos y recomendaciones en la denominada Guía sobre Trata de Mujeres que será presentada en Barcelona el viernes 20 de diciembre.

Mujer Frontera, red de mujeres supervivientes de la trata, ha producido esta Guía para mujeres que están en situación de vulnerabilidad y en peligro de sufrir trata o están siendo impactadas por esta opresión. Además, para personas, organizaciones e instituciones que trabajan en la prevención de la trata y la asistencia a las víctimas.

Una de las cuestiones fundamentales en las que incide la Guía es dejar de entender la trata como explotación, sino como es esclavitud. "Creemos que muchas personas entienden la trata como explotación que genera lucro, para nosotras la explotación no define la trata, sino la esclavitud, y a partir de allí comprender que la trata es una violación a los derechos humanos. Hay muchos imaginarios retorcidos de lo que es una victima de trata, ven una prostituta en la calle y ven una prostituta voluntaria. Hay muchas condicionantes detrás de su situación. Hemos de volver a la palabra esclavitud para entender la dimensión de la trata. En la Guía partimos de que la trata es esclavitud, y ante Naciones Unidas nos desmarcamos de que la trata es explotación", puntualiza Flamtermesky.

El trabajo con las mujeres víctimas de trata en Mujer Frontera es una apuesta por llevar a la práctica la propuesta feminista y ha sido un gran desafío. "Una cosa es conocer y hablar sobre las propuestas de valoración del conocimiento situado desde el feminismo y otra es llevarlas a la práctica. El trabajo con las mujeres que vivieron la trata fue enriquecedor porque me ha permitido comprobar que si es posible subvertir la jerarquía del conocimiento, porque es la primera vez que las victimas de trata se posicionan como expertas, las que hacen las definiciones y las estrategias, incluso definiciones que las Naciones Unidas no utiliza. Este ha sido un proceso de empoderamiento y la Guía es el fruto de este proceso. Fue interesante pensar cómo hacer un material para diferentes culturas y diversidad de mujeres. Por eso, la Guía no habla de feminismo, ni de patriarcado, ni de machismo porque se leerá en comunidades de Asia y/o de África, y puede que la lea algún líder de su comunidad, y hemos de evitar ponerlas en peligro y hacer que todas se sientan seguras".

Este proceso ha sido generado por mujeres de Etiopía, Marruecos, Senegal Nigeria, de Guatemala, El Salvador, México, Colombia, Brasil, Argentina, Tailandia y Rumania. Ellas fueron esclavizadas en Estados Unidos, en Europa, en Japón y en los Emiratos Árabes. Cada una con diversidad de vivencias y experiencias con edades entre los 25 a 40 años, en su mayoría víctimas de trata desde muy pequeñas. "Aunque todas no hablamos el mismo idioma fuimos capaces de comunicarnos y superar el reto del idioma, precisamente la trata se basa en el hecho de que no puedas hablar ni comunicarte. Nosotras nos traducíamos con nuestras propias herramientas y logramos comprendernos", explica Flamtermesky.

Helga Flamtermesky en su condición de mujer migrante fue acercándose a la realidad de la trata a mediados del año 2000, cuando trabajaba en un Ayuntamiento. Allí fue conociendo a mujeres migrantes, a las cuales no supo identificar como víctimas de trata, fue aprendiendo y empezó a investigar. "Una de las cosas que permitió que trabajara con ellas es que todas compartimos una misma realidad: somos inmigrantes. La mayoría son inmigrantes en el país donde habían sido esclavizadas. Algunas regresaron a su país de origen, pero todas en principio son inmigrantes. Nos une esta realidad y hoy en día, en Mujer Frontera, están participando como activistas y como lideres en organizaciones de inmigrantes, no como victimas", señala Flamtermesky.

Cuando preguntamos a Helga Flamtermesky cómo fue su proceso de acercamiento a las mujeres que escaparon de la trata y qué tipo de vida llevan actualmente, nos responde: "La investigación estaba pensada para acercarnos a mujeres que llevaban días, meses, un año, cinco años y veinte años de haber escapado de la trata. Pretendíamos generar reflexiones en el tiempo, un proceso de apoyo y sanación. Vimos cómo muchas de ellas construyeron sus vidas sobre los dolores y generaron sus propias formas de justicia. Conocerlas de cerca nos permitió entender cómo reconstruyeron sus vidas a pesar de las enfermedades psíquicas que padecen. Muchas se fueron acercando en el proceso, no tuve que buscarlas. Una de las estrategias fue que no hablábamos de su situación de trata, sino de generar procesos que las posicionara como expertas, para evaluar el Protocolo de Palermo de Naciones Unidas, que opinaran sobre determinados conceptos y valorar su análisis".

Mujer Frontera tiene una web, la cual es una herramienta para contactar con las mujeres víctimas de trata. En ella está colgada la Guía en diversos idiomas. Además, están haciendo lobby político con personas expertas, pues una de las cuestiones que evidenciaron en este proceso fue que las y los expertos que habían elaborado protocolos sobre trata nunca habían conocido a una víctima real. "Vimos que se basaron en una víctima imaginada para pensar las necesidades de una víctima de trata, este fue uno de los motivos por los cuales hicimos la Guía, también para hacer escuchar las voces de las propias mujeres y hacer que tengan presencia y reconocimiento. Actualmente, la Plataforma Europea de lucha contra la Trata nos ha invitado a participar con propuestas políticas desde nuestro propio posicionamiento. Todas las que integramos Mujer Frontera estamos en diferentes países, y tenemos muchas demandas de asesoría legal y de investigación, aunque nuestra sede está en Barcelona.

La Guía ha empezado a difundirse y pese al contexto internacional, donde la trata de mujeres va en aumento, Flamtermesky vislumbra algunos cambios. "Estamos satisfechas porque hemos evidenciado que las propuestas de la Guía están teniendo incidencia en los espacios políticos. Desde que lanzamos la Guía ha sido leída por muchas organizaciones de mujeres en muchos países del mundo, avalando, dando aportes y en el caso de los expertos han sido cuidadosos en asumir lo que se ha dicho, en apropiarse de nuestras propuestas, han sido importante que por fin, a nivel político, se reconociera el matrimonio servil como una forma de trata".

"La trata de mujeres ha crecido muchísimo, preferimos no hablar de cifra porque es invitar a la gente a que haga negocio. Pero si hemos de reconocer que la trata genera más dinero que el tráfico de drogas y de armas. Al contrario de la droga que sólo es para una sola vez, la mujer es utilizada muchas veces, aunque suene duro decirlo. Y es lamentable que la atención sobre la trata se centre sólo en la atención de victimas y la cantidad de dinero que genera. Según las cifras de la OIM, a nivel de Europa hay 880 mil personas víctimas de trata, sólo contabilizando las que han pasado por consulados y policía. Y creemos que hay muchas más, porque la mayoría de mujeres no pasa por estos servicios. Y de esas 880 mil personas, el 68% son mujeres", advierte Flamtermesky.

Finalmente, preguntamos a Helga Flamtermesky cuál es la mirada y la manera que han de asumir las personas y organizaciones que trabajen en relación a esta problemática. "En las experiencias y reflexiones de las victimas de trata están las mismas soluciones y alternativas a cómo ayudar a una victima. Creemos que más mal le ha hecho a las victimas el elaborar protocolos o soluciones con victimas imaginadas y no victimas reales. Porque el problema de las victimas imaginadas es que responden a necesidades institucionales y no a necesidades de las victimas. Las victimas de trata, y en general las que han sufrido algún tipo de violencia, tienen cantidad de estrategias que han usado para sobrevivir que todavía tenemos que desvelar no sólo en dolor sino en las estrategias para escapar. Ahí hay mucha información que tenemos. La mayoría son mujeres que han escapado y no han sido rescatadas. Hemos de romper el imaginario de las Naciones Unidas: que las mujeres son rescatadas. Por ejemplo, en los protocolos internacionales no hay recomendaciones para que una mujer escape de la trata, en cambio en la Guía sí, porque no las vemos como víctimas, sino que estamos colaborando con cada una".

Fuente: La Independent

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