27 febrero 2014

Igualdad de género, base para la agenda de desarrollo post 2015

Por Waldo Mendiluza

El empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género constituyen componentes clave para el desarrollo sostenible, sin embargo, la exclusión y la inequidad impiden su pleno aporte al progreso.

Su capacidad y potencial no pueden aprovecharse al máximo, porque entre las mujeres –quienes representan la mitad de la población mundial– se encuentra el 70 por ciento de las personas pobres y el 65 por ciento de las analfabetas.

En momentos en los cuales la comunidad internacional perfila un nuevo marco de desarrollo sostenible, desde los cinco continentes muchas voces se alzan para reclamar el espacio que corresponde a las mujeres en la agenda post 2015, la cual dará continuidad a los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) fijados hace 14 años.

A propósito de este escenario, Prensa Latina conversó con la parlamentaria y sexóloga cubana Mariela Castro Espín, integrante del Grupo de Trabajo de Alto Nivel para la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, uno de los que labora en las nuevas metas de progreso socioeconómico en armonía con la naturaleza.

La también directora del Centro Nacional de Educación Sexual de la isla caribeña participó, en la primera semana de febrero, en un foro de Naciones Unidas encargado de perfilar la agenda post 2015 de desarrollo sostenible, para su posterior presentación a la Asamblea General.

UN TEMA APREMIANTE

Para la diputada, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres son temas pendientes en la comunidad internacional que apremian. No podemos hablar de sostenibilidad sin resolver esos problemas, opinó.

Por otra parte, advirtió que “poderosas e impactantes estadísticas hablan por sí solas de la urgencia de superarlos”.

Cada día, 800 mujeres mueren por causas relacionadas con el embarazo y el parto; mientras que una de cada tres niñas menores de 18 años contrae matrimonio sin consentimiento propio, y hasta siete de cada 10 mujeres experimentan a lo largo de su vida violencia doméstica y/o sexual.

Además, se manifiestan en niveles alarmantes el feminicidio, la mutilación genital, la trata, el turismo sexual y el tráfico de órganos, lamentó.

A tan oscuro panorama, habría que agregarle la falta de acceso a la salud, la educación y el empleo, así como el mayor riesgo para las jóvenes de adquirir VIH o los obstáculos que encuentran para conseguir un método moderno de anticoncepción.

Castro Espín señaló que no pueden ignorarse estas situaciones en el establecimiento de los nuevos objetivos, los cuales deben construirse sobre la base del consenso y los aspectos por cumplir de las metas del milenio y la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de Naciones Unidas (CIPD), celebrada en 1994 en El Cairo, Egipto.

LA CLAVE DEL ASUNTO

Según la investigadora, para avanzar hacia el desarrollo sostenible en el planeta se requiere la voluntad política de los gobiernos, con un accionar concreto en temas legislativos, financieros y de Derechos Humanos (DH).

Necesitamos que los nuevos objetivos no queden en simple discurso, hace falta compromiso para vencer los obstáculos y desafíos en materia de inclusión, igualdad y justicia, subrayó.

La parlamentaria calificó los sufrimientos de millones de mujeres en el planeta de “una tragedia en pleno siglo XXI, pese a tantos discursos, convenciones y consensos en torno a la urgencia de superarla”.

Castro Espín insistió en los datos que indican la importancia de mostrar responsabilidad y tomar decisiones en función de los DH en general, y en particular de las mujeres y niñas, una de las poblaciones más vulnerables ante los fenómenos de la exclusión y la inequidad sociales.

Son momentos de actuar, resulta inadmisible que las mujeres en la mayoría de los países reciban un salario inferior al de los hombres por igual trabajo; o que se vean obligadas a elegir entre la muerte y la cárcel cuando necesitan interrumpir un embarazo no deseado, expuso.

De acuerdo con la maestra en sexualidad, sólo la voluntad política, traducida en inversiones y medidas prácticas a favor del empoderamiento y la igualdad de género, puede revertir tan nefasto panorama.

Tiene que existir –dijo– conciencia y convencimiento verdadero de que estas problemáticas afectan el desarrollo. “Si las mujeres no acceden a la educación o a los servicios de salud sexual y reproductiva, no encuentran trabajo y no son independientes, por tanto siguen subordinadas a un patriarca y sometidas a leyes injustas y a las violaciones de sus derechos”, sentenció.

EL FLAGELO DE LA VIOLENCIA

En su entrevista con Prensa Latina, la experta llamó la atención sobre las diversas manifestaciones de la violencia contra las mujeres, hasta llegar al asesinato, un fenómeno que en algunos lugares alcanza niveles espeluznantes.

Vemos con preocupación la presencia de grandes mafias detrás de situaciones como el tráfico, la trata y las redes de prostitución, que no son otra cosa que formas de explotación, dominación y violación de los DH de las mujeres, expresó.

Castro Espín recordó las consecuencias de tales hechos, en particular la pérdida de vidas y los sufrimientos permanentes. “Hay que parar esto, y pasa también por la voluntad de actuar; las sociedades deben adoptar políticas responsables para proteger a sus poblaciones, y en este caso a las mujeres y niñas”, afirmó.

LAS MUJERES EN CUBA

Respecto al escenario de Cuba, la parlamentaria destacó que cuando se establecieron los ODM (2000) y el acuerdo de la CIPD de El Cairo (1994), ya la isla tenía cumplidas muchas de las metas, a partir de la voluntad de sus autoridades desde el triunfo de la Revolución de 1959.

En El Cairo, la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) jugó un importante papel en las negociaciones del plan de acción, con la defensa de aspectos en los cuales el país caribeño ya había avanzado, para su impulso en otros Estados, resaltó.

La investigadora galardonada en 2012 con el Premio Mundial de las Ciencias Eureka precisó que Cuba activó su propio programa nacional, con varias metas, algunas todavía pendientes.

Castro Espín mencionó los pasos dados en materia de empoderamiento de las mujeres, salud, educación integral de la sexualidad y lucha contra la violencia de género. “Hay un importante camino recorrido, pero todavía no hemos logrado todo lo que nos hemos propuesto”, aclaró.

De acuerdo con la parlamentaria, la isla tiene que continuar trabajando en el enfrentamiento de la violencia, en perfeccionar sus programas de educación y salud sexual, y en el aspecto legislativo.

También debe superar prejuicios y mitos, así como fortalecer la labor en los medios de comunicación para formar en las personas una cultura sobre estos temas, estimó.

Fuente: CIMAC

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