23 marzo 2014

De violadores inocentes

Por Emmanuel Álvarez Brunel*

Hace menos de un año conocí a un extranjero que ofrecía su apoyo para visibilizar la violencia sexual hacia las mujeres en México. Una amiga suya había sido violada después de una fiesta y estaba muy borracha para impedirlo. Hace poco tiempo una estudiante me pidió ayuda para hacer una acción artística en un puente peatonal donde una amiga suya había sido víctima de violación. La chica salía de una fiesta en estado de ebriedad. No pudo defenderse tampoco.

Más recientemente una amiga me confesó que estaba pasando por un mal momento, algunas semanas atrás abusaron sexualmente de ella al concluir una celebración. Había bebido lo suficiente como para no poder impedir el acto, ni recordarlo con claridad los días siguientes.

Los tres casos tienen mucho en común. No sólo el estado en el que se encontraban las mujeres y que los hombres supieran aprovecharlo, sino que en las tres historias las mujeres recibieron comentarios por parte de las autoridades o de gente cercana inculpándolas por el hecho. Los comentarios aludían al poco cuidado que habían tenido ellas, lo que parecía liberar de toda culpa a los violadores. “No fue violación, no mames, es que tú estabas muy borracha”, llegó a decirle un amigo muy cercano a una de ellas.

Las tres historias me parecieron estremecedoras. Por un lado me sorprendía reafirmar el peligro que es ser mujer en estas sociedades machistas. Por otro me causaba miedo notar que tenemos tan interiorizado el machismo que, consciente e inconscientemente, lo protegemos con argumentos tan superficiales como los que estas mujeres habían escuchado, todos apuntando a que si una mujer no se da a respetar (como si el respeto no debiera ser normal) o si no se cuida frente a los abusadores, entonces la responsabilidad del agresor desaparecía.

Recordé que había visto en los últimos meses en redes sociales varias noticias e imágenes que narraban violaciones a mujeres que estaban prácticamente inconscientes por haber bebido alcohol y muchas de estas anécdotas eran tomadas por el público a manera de burla hacia ellas o de orgullo por los perpetradores del crimen. Todo ello como si fuera una buena broma que se merecieran las jóvenes “por descuidadas”.

Realicé una rápida revisión a través del buscador en internet para darme cuenta de lo usual que parecían estos sucesos. Frente a mí aparecieron noticias de jóvenes que viralizaban la violación que cometían con mujeres en el estado antes mencionado, la mayoría en lugares públicos o fiestas privadas. También encontré una página de Facebook que se llamaba “Una mujer borracha es la cosa más baja, desagradable y vulgar del planeta”, así como muchas dudas en el portal de Yahoo! Respuestas[1], tales como: “yo conozco casos de muchos hombres que esperan emborrachar a uan mujer para recien tener sexo con ella , es decir se van a la discoteca o cualquier otro lugar ,etcetc y cuando la mujer ya no puede mas por el trago seque da dormida como desmayada sin poder reaccionar y comienzan abusar y hacer de todo ,pero no seria algo muy parecido como tomar un cadaver ,que a los pocas horas de morir ,le hacen de todo ....¿ cual es el disfrute de tener sexo con uan mujer que no puede gemir que no estaconciente ?,,,,,obviamente eso no significa que no excite el hecho que sea mujer pero masalla de eso que ?? el hecho que sea mujer es excitante ,pero masalla de eso ??”; siguiente pregunta: “¿Funciona emborrachar a una mujer para tener sexo con ella?”, “¿Una mujer recuerda si tuvo sexo borracha?”, “¿es verdad que una mujer borracha es masfacil que muerda el anzuelo para tenr relaciones sexuales?”, “Mujeres ¿algunas de ustedes les ha pasado? Si recuerdan ¿creen que fueron violadas aun cuando tuvieron sexo "consentido" estando borrachas?”, “¿Cuando teniendo sexo borracha es violacion?” y alguien le responde “NO, porque no lo hizo contra su volunad. (…) pueda que no estesconciente,pero como no te obligaron o forzaron no podrias argumentar violacion... se considera violación si es con un desconocido, si es con un conocido se puede alegar que los dos estuvieron de acuerdo, y fue sexo consensual.”

Y así, encontré una larga lista de noticias, preguntas y comentarios que no dejaban de impresionarme.

Reflexionando con mi amiga sobre los comentarios que había recibido de sus amigos varones (aunque sus amigas tampoco mostraron mucho apoyo) nos preguntábamos: si ellos hubieran sido violados por un hombre mientras estaban ebrios,¿lo habrían considerado una falta de autoprotección y se habrían autoculpado?

Yo creo que su respuesta ante una violación en estas circunstancias habría sido bastante violenta. Lo apuesto porque generalmente, y en este contexto sexista, los hombres son educados para responder a las agresiones. Un hombre que es violentado no pone la otra mejilla, responde con más violencia porque si no pierde su hombría frente al resto de los hombres. En cambio las mujeres cargan con el rol de soportar la violencia, ya sea en la casa (30% de las mujeres sufre violencia física doméstica en México[2]) o por romper las barreras del hogar y ocupar espacios públicos (es castigada con miradas lascivas, toqueteos y comentarios en las calles, acoso sexual en el trabajo, etc.).

Además, nos causaba curiosidad la siguiente pregunta: si estos hombres que señalaban a mi amiga como la responsable de haber sido violada hubieran ocupado el lugar del violador,¿habrían hecho lo mismo que él, considerando que la culpa, según su teoría, no habría sido de ellos?

Si la respuesta es afirmativa, como probablemente lo es en muchos casos, ¿no es urgente replantearnos el origen de esta violencia y por qué la defendemos? ¿En qué sociedad estamos viviendo y cómo reproducimos lo que de ella aprendemos? ¿Qué mensaje reciben los hombres desde la justicia, los medios de comunicación, la escuela, la familia, respecto de las mujeres?

Es más que preocupante saber que estamos educando violadores que son libres de hacerlo porque no hay impedimento frente a ello. Es grave también conocer los procesos que viven las mujeres después de una violación (estrés, miedo al embarazo, a haber contraído alguna infección de transmisión sexual, soledad, rechazo social, regaños, depresión), mientras los violadores viven su vida normalmente, sintiéndose inocentes, sin miedo a ser perseguidos por la “justicia” de nuestro país (analizar caso de Yakiri Rubio), pensando que sólo hicieron lo que “su instinto” les provocó hacer.

También platicaba recientemente sobre el elevado número de casos de acoso que existe de parte de profesores a alumnas en muchas escuelas y universidades que reciben protección de las autoridades. Comentábamos que cuando un hombre lo hace por primera vez y comprueba que sus actos no tienen consecuencias negativas para él, probablemente repita los hechos de manera regular.

Frente a este tema, qué hacer, dónde encontrar justicia y solidaridad. Resulta urgente construir bases de apoyo hacia estas mujeres que sufren violencia, así como grupos de denuncia constante, que vayan más allá del sistema podrido de (in)justicia que nos ofrecen las autoridades, que repiensen y deconstruyan las ideas ligadas al género que deben erradicarse si cobran la dignidad e incluso la vida de otras personas.

Frente a tanta violencia e injusticia, es tiempo de pensar en proyectos grandes, a largo plazo, que nos den la esperanza de que las cosas pueden ir mejor de como van ahora, que nos lleven del miedo a la libertad y el respeto que cada persona merecemos.


[1] Todos los comentarios fueron tomados textualmente, sin correcciones ortográficas.

Fuente: Kaos en la Red

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