07 marzo 2014

Parejas adolescentes, entre la violencia y el amor

Por María Clara Ruiz

Los tiempos han cambiado. Las mujeres gozamos de nuestros derechos. Podemos votar y tener nuestra propia cuenta en el banco. Trabajamos fuera de casa, somos económicamente independientes. Decidimos cuándo estar solas, cuándo en pareja, cuándo tener hijos o no tenerlos y, cuando algunos intentan quitarnos esos derechos, luchamos para recuperarlos.

parejas-adolescentes-entre-la-violencia-y-el-amorEsta es la nueva forma de estar. La que década tras década hemos ido creando mujeres y hombres que no admitimos la falta de equidad como forma de vida. Pero… ¿Por qué, si hemos avanzado tanto, una gran cantidad de mujeres continúa viviendo bajo el yugo del abuso físico y emocional por parte de sus parejas? Y… ¿Por qué entre ellas hay un porcentaje significativo de adolescentes?

En Noviembre de 2013 fue publicado el estudio llamado “Evolución de la adolescencia española sobre la igualdad y la prevención de la violencia de género“* que toma como base comparativa otra investigación realizada en el 2010. Esta investigación muestra cómo los estereotipos machistas aún tienen influencia en chicos y chicas adolescentes. Ellos no son conscientes de esto. Pueden conocer los nuevos discursos pero no hay una integración que, en consecuencia, se refleje en sus actitudes.

Esto se ve claramente cuando, por un lado, rechazan el sexismo y la violencia de género y, por otro, prefieren que su pareja destaque por el atractivo físico, por encima de la simpatía, la sinceridad o la inteligencia, o cuando unos y otras consideran que los celos son una expresión del amor.

A los adolescentes se les suele juzgar demasiado pronto y es fácil caer en tópicos relacionados con su supuesta insensatez cuando, en realidad, solo están reflejando el caos interno y externo que muchas veces no saben cómo elaborar. El nuevo rol del verdugo recae ahora sobre las nuevas tecnologías con sus redes sociales: “Casi el 95% de la adolescencia utiliza en 2013 Internet a diario para comunicarse y casi uno de cada cuatro adolescentes dedica más de tres horas diarias a dicha actividad”, dice la investigación.

Esto ha supuesto grandes cambios, tanto en la percepción de las relaciones de pareja como en la autoimagen. Ahora los chicos se sienten con menos dificultades a la hora de acceder a la comunicación con una chica. El contacto directo resultaba más intimidante y la opción de actuar sin ser visto ha supuesto una solución ventajosa. Ahora, se acabaron las dificultades para verse, pues con el whatsapp ya no hace falta ir a ninguna parte. Las nuevas tecnologías han resultado ser un caldo de cultivo para la violencia de género cuando, por ejemplo, se reduce el tiempo dedicado a otras actividades como la comunicación directa con amigas y con personas responsables de la educación.

Ciberacoso, grooming y sexting parecen ser las nuevas formas en las que se cobija la violencia machista, a las cuales habrá que atender no sólo a base de regañinas y castigos ya que, mientras tanto, en algunas familias se sigue justificando la violencia de género, e incluso alimentando con modelos de crianza que la avalan. No es entonces extraño que tanto chicos como chicas la vean como una reacción comprensible frente a una agresión, o que la entiendan como la vía más interesante para expresar sus sentimientos.

Madres, padres, educadoras y educadores, trabajadoras/es sociales, psicólogas/os, médicos…

Niños, niñas y adolescentes están deseando pautas claras frente a la violencia de género. Su confusión es la nuestra. Su falta de conciencia es nuestra herencia. Podemos allanarles el camino con algo más de coherencia, un poco de información y mucha más presencia, para que el grito de la “No Violencia” se quede inscrito en sus cuerpos y actúe como protector aislante del maltrato, más allá de consciencias intelectuales y frases huecas en sus cuadernos, heridos de no saber cómo se vive en esta nueva sociedad que cuesta tanto comprender.

Tal vez sean ellos quienes tengan la clave para darnos cuenta, de una vez por todas, de que hay otras formas de estar en este mundo y que, si no las queremos asumir por nuestro beneficio, al menos podríamos tomarlas en cuenta para su propio bienestar.

Fuente: Psicoterapia y otras Posibilidades

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada