17 abril 2014

Argentina: Hijos del poder: violencia de género, una conducta repetida

Por Norma Loto

"Fue un calvario. Me decía que me iba a matar y que no le importaba nada". Con esta frase, MM relató lo vivido días atrás, cuando su expareja la secuestró y la sometió a continuas violaciones. Aquel tormento se prolongó durante tres días, hasta que ella logró huir y luego hacer la denuncia.

El hecho ocurrió en Santiago del Estero, provincia ubicada a 1.270 kilómetros de la capital federal. Allí, el poder y la impunidad parecen ser una dupla perpetua en un escenario donde algunos miedos persisten, los silencios aturden y las desigualdades lastiman.

Una provincia en la que, luego de 31 años de democracia argentina, aún el poder se concentra entre pocas familias. Además, posee el triste matiz de ser uno de los estados más pobres de Argentina; el Instituto Nacional de Estadística y Censo registra que la pobreza en esa localidad comprende al 45,9 por ciento de su población.

En Santiago del Estero muchas historias se repiten una y otra vez: gobernadores que se perpetúan en el poder y que luego legan sus cargos a sus mujeres. Así sucedió con Mercedes Aragonés, quien era esposa del caudillo Carlos Juárez, quien fue cinco veces gobernador. Ese período es recordado como el "Juarismo".

Un artículo de Le Monde Diplomatique, "Cono Sur: Santiago del Estero, el medioevo argentino", describía al "juarismo" como: "la expresión política construida y sostenida sobre la base de un férreo modelo feudal, en el que el progresivo empobrecimiento de las clases populares y el pulcro control sobre la débil clase media provinciana fueron sus torres fundamentales".

Y añadía: "Todo un andamiaje monárquico sellado a fuego con la flema autoritaria y astuta de su hacedor, el abogado Carlos Arturo Juárez. Ejerció como gobernador por 16 años y 11 como senador nacional".

El artículo remarca que, por entonces, se construyó una "liturgia juarista" en la que se registra, por ejemplo, la designación de Juárez como "Protector ilustre del pueblo" por parte de la Legislatura Provincial.

El presente parece ir en el mismo sentido que aquel pasado: la gobernadora Claudia Ledesma Abdala es la esposa del dos veces gobernador Gerardo Zamora. Historias repetidas que se conjugan otra vez con la arrogancia de la impunidad.

Esta impunidad no es ajena al infierno vivido por MM, ya que su agresor es hijo de José Herrera, un diputado nacional. Es decir, que el agresor es un "hijo del poder", que supuso que la violencia cometida contra MM quedaría encerrada en los muros del silencio.

En este sentido, una profesional santiagueña que prefiere resguardar su identidad señaló a SEMlac que "en el Santiago actual hay mucho miedo, más que en la época de Juárez. Nadie quiere perder su trabajo si abre la boca. Si el acusado hubiese sido un "Don Nadie", todos habrían salido ya a decir algo. En cambio, ahora están esperando a ver cómo se barajan las cartas. Nadie quiere ser el primero en abrir la boca".

Este relato coincide con las declaraciones que MM realizó a los medios nacionales cuando afirmaba: "Ustedes no se imaginan el poder que ellos tienen". A la vez informaba que, anteriormente, había radicado otras denuncias contra el agresor en las que tanto la policía como el sistema judicial de esa provincia actuaron en connivencia con el poder político, por lo cual ninguna de sus denuncias fueron escuchadas.

Los abusos de los denominados hijos del poder son una constante en múltiples provincias donde las desigualdades son palpables. Durante septiembre del año pasado, en la localidad Tapso, ubicada en la norteña provincia de Catamarca, el hijo del intendente Jorge Luis Coronel quedó detenido luego de que su esposa lo denunciara por maltratos reiterados.

La mujer relataba que ya había hecho otras denuncias, pero que la policía no hacía nada. En tanto, el padre de la mujer enfatizaba a la prensa que el agresor "es hijo del poder y maneja todo en el pueblo".

En Santiago del Estero aún laten los feminicidios ocurridos en 2004 en La Dársena, un descampado ubicado a 12 kilómetros de la capital santiagueña, donde fueron encontrados los cuerpos de Leyla Bshier Azar y Patricia Villalba. Estos feminicidios pusieron en jaque el poder feudal, liderado en aquel momento por Mercedes Aragonés, ya que se pudo comprobar que estaban comprometidos familiares de funcionarios vinculados al Juarismo.

Los crímenes de Leyla y Patricia fueron la gota que rebasó todo un sistema sostenido en el nepotismo. La provincia fue intervenida en 2004 por el gobierno nacional del presidente Néstor Kirchner, con la esperanza de escribir una nueva historia.

Han pasado 10 años de los crímenes de La Dársena y, sin embargo, algunas señales indican que el poder de una elite sigue siendo la mordaza para gran parte de la población. Una década después, aún los abusos se alardean al punto de ultrajar a una mujer, a sabiendas que la impunidad podría ser ilimitada.

Esta vez, MM pudo huir y denunciar a César Alejandro Herrera. La causa está caratulada como "abuso sexual con acceso carnal, privación ilegítima de la libertad, lesiones y amenazas". MM tiene 27 años y dos hijos de una pareja anterior; en estos momentos cuenta con el acompañamiento de la Oficina de Violencia de Género de esa provincia.

La Licenciada Silvia Borsellino, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Santiago del Estero y coordinadora de la Especialización en Género y Ciudadanía, manifestó a SEMlac que "la sociedad de Santiago del Estero condena este hecho, pero no lo expresa abiertamente. Solo se leen mensajes de apoyo a la joven víctima en las redes sociales. Pero sigue existiendo un silencio cómplice y por lo mismo que legitima y naturaliza la violencia de género".

Borsellino expresó que, actualmente, en Santiago de Estero "no garantizan tanta impunidad, pero no deja de utilizarse la influencia para desviar o desvirtuar las investigaciones y las condenas (…) se está avanzando en el tema de protección a las mujeres y se han logrado condenas a los victimarios que pueden funcionar como advertencias".

Recuadro 1:

Datos

La Casa del Encuentro, a través de su Observatorio de Femicidios en Argentina Adriana Marisel Sambrano, viene investigando estos crímenes desde 2008 y llama la atención que año tras año la estadística registra, repetidamente, que cerca del 65 por ciento de los victimarios son esposo, amante, novio o expareja.

Durante los primeros nueve meses del año pasado, 14 por ciento de las mujeres había realizado denuncias previas por violencia familiar o había obtenido medidas judiciales de exclusión del hogar del agresor.

Recuadro 2:

El caso en los medios

El tratamiento responsable de los casos de violencia de género en los medios de comunicación argentinos aún tiene sus baches que, de a poco, intentan cubrirse con buenas prácticas.

En este sentido, Borsellino observó ante SEMlac que los medios muestran a las mujeres víctimas y "muy pocas veces se expone de la misma manera a quien es el responsable". La profesional rescató que el diario santiagueño El Liberal mostró al agresor cuando era trasladado por la policial y "es la primera vez que en la prensa local se muestran fotos de un hombre que está detenido por un hecho de esta naturaleza".

En cuanto a la cobertura de los medios nacionales, el enfoque fue de repudio hacia el hecho, pero el tratamiento no fue el adecuado, debido a la sobre exposición de fotos y relatos de la víctima y el insistente pedido morboso de un periodista: "¿podrías darme más detalles de aquel momento?".

El caso también fue utilizado por los medios opositores al gobierno de la presidenta Cristina Fernández, al enfatizar que el padre del acusado era un diputado perteneciente a las filas del gobierno nacional.

Fuente: Semlac

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada