18 mayo 2014

El TSJA no ve ensañamiento ni alevosía en golpear y asfixiar a una mujer hasta matarla

Concentración en Chiclana por el asesinato de una mujer
Por Patricia Rodríguez Pagés

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha vuelto a rebajar la pena de cárcel al asesino de una mujer. Sobre la mesa, dos palabras clave: alevosía y ensañamiento. La escena es la siguiente: Sandra Díez Jurado, de 28 años, fue encontrada por los bomberos calcinada en su piso de Úbeda (Jaén). Horas más tarde era detenida su pareja, un hombre de 21 años, que tras una discusión, en la que ella le había pedido que se marchara de casa, la asesinó a golpes. Después incendió el piso dejando allí el cadáver de la joven . El tribunal rebaja ahora la pena de 23 años a 18 porque no ve en el crimen ni alevosía ni ensañamiento. Es, por tanto, un homicidio “doloso” y no asesinato. La sentencia, adelantada por Europa Press, afirma que “son hechos no controvertidos” que el acusado “mató” a Sonia “en el domicilio de ésta, en la madrugada del día 13 de octubre de 2012, tras haberle propinado diversos golpes y haber apretado con sus manos fuertemente en el cuello hasta asfixiarla”.

En la sentencia, el tribunal pone en duda la intencionalidad del incendio y considera un eximente que el hombre pudiera estar bajo los efectos del alcohol para explicar su comportamiento: “Puede partirse de la premisa de que en las horas anteriores a los hechos” éste “había consumido una importante cantidad de alcohol que, en circunstancias y personas normales, genera una merma de facultades”. Insiste el tribunal, casi con molestia, – el tribunal lo ”viene diciendo con demasiada reiteración”- que ”la total indefensión de la víctima que caracteriza la alevosía ha de concurrir en el momento en que el acusado decide iniciar la agresión con ánimo de matar, y no en el instante final en el que se ejecuta el acto final que acaba con la vida de la víctima; y que particularmente si esa indefensión final ha sido lograda u obtenida por el decurso de la agresión, no es base para la alevosía”.

Según el Código Penal, para que haya alevosía se debe causar muerte “a traición y/o cuando se sabe que no va a poder defenderse”. Tampoco contempla el alto tribunal andaluz el ensañamiento: causar la muerte aumentando deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima.

Los casos de violencia de género siguen encontrándose con graves escollos en los juzgados, según denuncian expertas y colectivos de mujeres, que insistentemente exigen que se hable de asesinatos por violencia machista y no de muertes de mujeres para concienciar, de una vez, a la sociedad. Mientras, continúa el tortuoso goteo de víctimas mortales: 24 en lo que va de año, de las cuales ocho habían interpuesto denuncia contra su asesino. Una situación que hace retroceder pasos atrás en la sensibilización y concienciación social del problema. “Hay juzgados más machistas que otros y eso conlleva con frecuencia que apliquen prejuicios en vez de conocimientos”, afirmó recientemente, en una entrevista con andalucesdiario.es Amparo Díaz, impulsora y coordinadora del Turno de Violencia de Género del Colegio de Abogados de Sevilla, entre 2001 y 2009. “Si un hombre roba tres veces un cajero automático es más que probable que se le meta en prisión preventiva un par de meses para disuadirlo, proteger los derechos reiteradamente vulnerados y evitar la alarma social que está causando. Pero si un hombre amenaza de muerte reiteradamente, insulta, persigue, acosa a su expareja parece que no hay alarma social, ni necesidad de disuadirlo de nada, ni de proteger a la víctima. Tal vez si se aplicara más la prisión preventiva en esta materia, los maltratadores se lo pensarían dos veces antes de seguir actuando. Solo entonces habríamos empezado a darle más importancia a la dignidad de las mujeres que a los cajeros automáticos”, denuncia la abogada ante la aparente falta de sensibilidad con el problema de la violencia machista.

“ÁLGO ESTÁ PASANDO EN LOS JUZGADOS”

Es esa interpretación que realiza la Justicia ante determinados casos, la que en ocasiones, levanta la voz de alarma. “Algo está pasando en los juzgados españoles de violencia de género, advierte Ángela Cerrillos, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, “cuando hay un descenso en la concesión de órdenes de alejamiento y un aumento de las absoluciones”. “Es manifiestamente mejorable la capacitación y la formación del personal” que trabaja en la Administración de Justicia. Cerrillos realizaba estas declaraciones a andalucesdiario.es ante otro caso que puso el grito en el cielo de administraciones, fiscalía y colectivos: Las cuatro condenas, tres por delitos de maltrato y otra por maltrato habitual sobre su mujer, no despertaron ni un ápice de duda al juez Pio Aguirre, que a través de otra polémica sentencia, obligaba a la víctima de este maltratador a acogerlo en su casa por “no tener adonde ir”.

También fue benévola la Justicia con el asesino de Mónica Carrión, la joven de Otura (Granada). El TSJA reducía una vez más la condena por asesinato, esta vez porque, tras asestar golpes que provocaron a Mónica más de 200 lesiones, la llevó al hospital. Una vez más, atenuantes. Los padres de la joven ya han elevado recurso al Supremo.

En septiembre, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía volvía a rebajar de 44 a 35 años de cárcel la condena que le impuso la Audiencia Provincial de Almería a un hombre que mató a martillazos a su pareja y al hijo de ésta en Roquetas de Mar. El tribunal consideró entonces que sí hubo alevosía pero no ensañamiento, como figuraba en la anterior sentencia.

AMPARO AL SUPREMO

Tampoco consideró los agravantes de alevosía y ensañamiento el TSJA en la condena al asesino de Salud, a quien su exmarido mató a golpes en 2011. Ocurrió en Almería. Ella volvía a casa del trabajo. Él la abordó y la mató golpe a golpe. “Nada permite considerar que el acusado buscó deliberadamente un momento de indefensión para acometer a Salud, ni que los primeros golpes dados con intención de matar fueran sorpresivos. Pudo ser así pero también pudo no serlo”, decía en diciembre el TSJA para rebajar cinco años la pena del asesino de Salud.

El pasado 30 de marzo, el condenado por matar a Purificación Armenteros pedía al Supremo una pena por homicidio y no por asesinato. F.J.M solicitaba al Alto Tribunal que lo absolvieran del delito de asesinato y que lo condenaran por uno de homicidio con las circunstancias agravantes de parentesco y abuso de superioridad, pero con las atenuantes de trastorno antisocial de la personalidad, de consumo de alcohol y drogas, de confesión y de arrebato, para dar lugar así a “una nueva individualización de la pena y subsidiariamente a otra más ajustada a derecho”.

Purificación Armenteros, la hija de Juana Vacas, la mujer de 74 años que por esas fatalidades del sistema heredó las deudas del asesino de su hija, tuvo que soportar, además, cómo el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, una vez más, rebajaba la pena porque no encontró, tampoco entonces, “alevosía”. Para el TSJA, ”la agresión comienza con puñetazos”, que “no es un medio especialmente seguro para garantizar el resultado”, y “luego sigue con el ataque con (…) una banqueta de madera y anea”, de modo que tras vencer la “resistencia” de la víctima fue cuando “utiliza medios o instrumentos especialmente crueles y determinantes, pero como continuación de una agresión en la que no hay solución de continuidad”. El mismo que cometió este crimen es ahora quien pide al Supremo que baje su condena. ¿Homicidio, asesinato?

Fuente: andalucesdiario

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