14 mayo 2014

Feminismo y neoliberalismo

Por Begoña San José

Las recientes movilizaciones en defensa del derecho al aborto son un reflejo más de la vitalidad del movimiento feminista. Es momento de abordar las líneas de potencia y de quiebre de un movimiento social en el centro de la agenda política. En su seno se habla de ’brecha generacional’, así como de las tensiones entre sectores más o menos cercanos a las instituciones del Estado y a partidos.

Además, están por desarrollar los vínculos con mujeres protagonistas de las mareas que no se autodenominan feministas, y persiste la necesidad de trazar agenda más allá de aborto.

Begoña San José- Fórum de Política Feminista

La movilización por el derecho al aborto en el último año ha sido un éxito, aunque aún no podemos cantar victoria por su impacto social, gracias a la unidad de acción intrafeminista, unidad para la que ha sido crucial la incorporación de una nueva generación de mujeres, y de sus aliados, contra la política sexual del Gobierno y la Iglesia. Políticas que subordinan la sexualidad femenina a una maternidad impuesta, mitificada y reforzadora de unos estereotipos de lo masculino y lo femenino que nos impiden a todas las mujeres el desarrollo libre y autónomo de la personalidad a lo largo de toda nuestra vida.

Pero la ofensiva patriarcal no se manifiesta sólo en la política sexual, sino también en la política social utilizando la dicotomía hombre proveedor / mujer cuidadora como colchón del recorte en servicios públicos y de la destrucción y precarización del empleo. Una política que no nos ha sacado de la crisis, sino que la ha agravado, aumentando la desigualdad social y de género, y la crisis política.

Sería mero narcisismo debatir sobre ‘el sujeto’, sobre quién constituye y a quién representa el movimiento feminista, si no miramos su ‘objeto’, por el que, en sus más de dos siglos de historia, han luchado las mujeres más concienciadas y comprometidas: por los derechos de todas las mujeres al voto, la educación, la sexualidad, el control de la propia fecundidad y la independencia económica, que no son inmunes a la ofensiva neoliberal. A juicio del Fórum de Política Feminista, el feminismo hoy debe incluir en su agenda una lectura y una acción feministas contra el ‘austericidio’. En el IV Con¬greso de Economía Feminista (Carmona, 2013) hubo consenso en la ¬visión de que el recorte de gasto público en sanidad, educación o atención a las personas en situación de dependencia –2,5 millones, de las que sólo 750.000 reciben atención pública–, conlleva la reprivatización y refeminización de los cuidados no pagados o mal pagados en la familia.

La respuesta, no de todas, es incluir la exigencia de la universalidad y calidad de esos servicios públicos en las convocatorias del movimiento feminista. Y participar como marea violeta dentro de las mareas blanca y verde y en las otras movilizaciones en defensa de lo público. Tam¬bién creemos que la agenda feminista debe incluir la exigencia del derecho universal a un empleo digno y sin discriminación en el país con más desempleo de la Unión Europea. Con 2.809.200 mujeres y 3.087.100 hombres en paro, por mucho que el Gobierno hable de recuperación, sigue la destrucción y precarización del empleo y carecen de seguro o subsidio de desempleo el 54% de los parados y el 58% de las paradas.

También exigimos al Estado políticas reales de igualdad. Contra el artículo 9.2 de la Constitución y la Convención para la Eliminación de Toda Forma de Discriminación de la Mujer, de 2008 a 2014 el Estado ha recortado en su exigua partida presupuestaria – el 0,005% del monto total del presupuesto – un 49% en igualdad y un 23% en violencia de género. Al mismo tiempo, las comunidades autónomas lo redujeron un 32,5%, destinando un promedio del 0,09% de su presupuesto. Y la Ley 27/2013 de ‘Racionalización y sostenibilidad’ prohíbe a los ayuntamientos gastar en promoción de la igualdad de las mujeres.

Los gobiernos neoliberales de España, Europa y el mundo siguen luchando para que las pérdidas de la crisis financiera las paguen los derechos laborales y sociales universales, e implantar ‘más mercado, menos Estado’. A lo que hay que sumarle la fracasada Estrategia Europa 2020 de traspaso de la burbuja financiera a una burbuja de deuda pública impagable, la reforma fiscal y el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones negociado sin control democrático entre EE UU y la UE, como elementos precipitadores para una oleada privatizadora y globalizadora aún mayor.

Para hacer esa muralla antineoliberal, únanse todas las manos, y para que la protesta y la propuesta feminista sean parte de ella, porque nos va mucho en ello, debatamos y busquemos la unidad de acción todas las personas que, sea cual sea nuestra experiencia o vivencia de la discriminación, nuestra identificación con una u otra corriente, prefijo, sufijo o calificativo, entendamos que el feminismo es nuestra bandera de libertad, igualdad y solidaridad.

Fuente: Ameco Press

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