11 junio 2014

Brasil: ¿se descontrolará el consumo de sexo y el tráfico sexual durante el Mundial?

Brasil es el segundo destino, después de Tailandia, para viajerxs, turistas y proxenetas implicados en el turismo sexual. Este hecho, sumado a las dificultades de persecución en el país de los delitos de trata y explotación sexual, hacen suponer que en el próximo Mundial de Futbol podría haber un enorme aumento de estos crímenes, como asimismo del consumo de prostitución por parte de turistas extranjeros que concurren al evento. Estudios internacionales sobre los Mundiales de Alemania y Sudáfrica, sin embargo, advirtieron que en esos eventos no pudo detectarse un especial tráfico de personas con fines de explotación sexual, aunque no fue medido específicamente el aumento del consumo de sexo. Sobre estos temas hablamos con Andrea Dip, periodista brasilera que escribió la investigación “Meninas en jogo”, luego de recorrer el país investigando el tema.

Por Florencia Goldsman

Brasil es el segundo destino, después de Tailandia, para viajerxs, turistas y proxenetas implicados en el turismo sexual. El 25% de los 1500 destinos turísticos que tiene Brasil tienen como uno de sus negocios más importantes la prostitución. A menos de 10 días del comienzo de la Copa del Mundo, en un país en plena convulsión social y reacción política al Mundial de Fútbol, se espera que la demanda de oferta sexual crezca.

Según datos de UNICEF, 500 mil niñas y niños menores de edad son víctimas del delito de explotación sexual. En este mismo marco, se estima que 600 mil turistas asistirán a la Copa, de lo que se deduce que el mercado de la compra y venta de sexo podría incrementarse debido al vínculo entre el aumento del consumo de prostitución y la ocurrencia de los grandes eventos deportivos.

En relación al estatus legal de la prostitución, existe en Brasil un proyecto que reglamenta la actividad, llamado Proyecto de Ley Gabriela Leite, que está parado en la Cámara de Diputados. Mientras tanto la Marcha de las Vadías (o Marcha de las Putas) no para de crecer junto con el debate legalización / abolicionismo, y un enorme abanico de consignas que abarcan desde el acoso callejero, la legalización de la prostitución y la denuncia de las injusticias de la FIFA.

Andrea Dip es una periodista brasilera que recorrió durante tres meses el nordeste del país junto al ilustrador De Maio para hacer periodismo de investigación en una excelente y realista serie de historietas acerca de la vida de las jóvenes que se prostituyen (o son forzadas a hacerlo) en la ciudad de São Gonçalo do Amarante, municipio brasileño del estado del Ceará, perteneciente a la región metropolitana de Fortaleza.

Entrevistada para COMUNICAR IGUALDAD, Dip señaló que a partir de la investigación “Meninas en jogo” (“Chicas en juego”) pudieron identificar varios tipos de prostitución, explotación sexual y trata. Una de ellas son las poderosas redes de narcotráfico que trabajan con conexiones internacionales que permiten el tránsito de las mujeres hacia Europa desde el litoral brasileño, las que son perseguidas por fuerzas especiales de la policía nacional. “La gran mayoría de las mujeres que hicieron parte de nuestra investigación son personas que van circulando por todo el país”. Muchas mujeres jóvenes que viven en condiciones de pobreza, comparte Dip, negocian la venta de su cuerpo (“hacen programa”) a cambio de una piedra de crack (conocido en Argentina como “pasta base”, derivado de la cocaína).

Las historietas son efectivas en la precisión de la información que brindan y en la visualización de estos casos a través de la narrativa en viñetas. Asimismo, el reportaje de Dip remarca que, para el desarrollo del turismo sexual, las redes organizadas se sustentan en dos pilares: por un lado la oferta generada por la vulnerabilidad socio-económica, emocional y/o psicológica de la persona victimizada y, por el otro, la demanda, o el cliente, beneficiado por la impunidad en una cultura machista.

Las cifras también hablan por sí solas: el año pasado las denuncias sobre tráfico de niñxs y adolescentes aumentaron un 86%, al tiempo que las formas de explotación aparecen de maneras no tradicionales. Unicef informó de 1,2 millones de niñxs que son traficadas en el mundo- se trata de niñas negras, asiáticas y de origen latinas como las principales víctimas-. Según Pestraf la mayoría de las mujeres explotadas en Brasil son afrodescendientes y de clases populares con edades que oscilan entre 15 y 27 años.

Preocupante legado pos Copa

Representantes de organizaciones de mujeres señalan la falta de atención en las políticas sociales que generen empleo efectivo durante la Copa, así como el cuidado en los impactos sociales del evento. “Vamos a vivir en un Estado de excepción” resumen ante el endurecimiento de las leyes que reprimen la protesta social pero que protegen de manera laxa a los turistas y extranjeros durante el evento futbolístico.

En virtud de las responsabilidades del Estado en función de la disminución del delito de explotación sexual, Brasil cuenta con un 2° Plan Nacional de tráfico de Personas, compuesto por 17 ministerios y 115 metas a cumplir hasta 2016, entre ellas la capacitación de profesionales de varias áreas, la creación de más de diez puestos de atención en ciudades de frontera, la aprobación de proyectos de ley que impliquen la pérdida de bienes implicados con el tráfico de personas y la internacionalización del mismo. También se han creado los servicios de denuncia telefónica “Disque 100” y “Disque 180”, centrales de denuncia que funcionan 24 horas al día.

Consultada respecto de la efectividad de estas instancias de denuncia, Dip detalla: “Lo que nosotros vimos en Ceará fue que existe una delegación de combate de la explotación sexual de niñxs y adolescentes para toda la ciudad. Cuando las denuncias llegan son encaminadas a los Consejos tutelares y a esa delegación. Las delegaciones no tienen gente suficiente para dar seguimiento a todas las denuncias y además que la denuncia de explotación sexual es diferente a la de abuso. Si el caso de explotación es flagrante, y si la delegada o la policía llega allá tres días después no va a encontrar a esa chica en esa situación. Entonces, es muy difícil que se pueda penalizar a una persona, principalmente cuando es extranjero, allí se pone más difícil todavía. Cuento en el reportaje que la primera noche cuando estaba entrevistando a una persona en un bar, en la mesa de al lado había una chica de 12 o 13 años con un hombre viejo, entonces llamamos a una comisión tutelar y nos respondieron ‘no tenemos carro para poder ir’. Después llamamos a la policía y nos dijeron ‘si no están haciendo nada obsceno no podemos hacer nada’, ahí quedó clara esa impunidad… podemos tener leyes más duras pero ¿cómo la gente es responsabilizada, penalizada de hecho?”.

Meninas en Jogo recuerda en cada tramo los derechos que protegen a niñxs y adolescentes y cita literalmente: “Todo niño/niña tiene derecho a una plena protección contra todas las formas de explotación y abuso sexual” (Declaración de Estocolmo sobre explotación sexual de niñas y adolescentes, 1998). Dip resalta su sensación de que las políticas públicas que están siendo implementadas no facilitan el diálogo con las mujeres y niñas que están sufriendo la vulneración de sus derechos. “Hay chicas que hacen ‘programas’ a cambio de 5 reales y esto es un fenómeno nuevo que está aumentando. Hay muchas caras para el problema del tráfico de personas, pero generalmente hay una relación con la extrema pobreza y la falta de perspectivas. Los programas sociales son raros y son muy hechos ‘desde arriba‘. No se conversa ni se intenta un diálogo con esas chicas, entonces se les ofrece una beca de estudios pero las niñas tienen que ser mayores de edad o tener la primaria completa, y eso no sucede porque muchas abandonaron la escuela. Esa falta de diálogo dificulta todo aún más”.

Fuente: Comunicar Igualdad

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