08 junio 2014

Mujeres, más de la mitad de víctimas de trabajo forzoso: OIT

El 55 por ciento de las víctimas de trabajo forzoso en el mundo son mujeres y se desempeñan con mayor frecuencia en el trabajo doméstico, reportó la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

De acuerdo con el informe “Ganancias y pobreza: aspectos económicos del trabajo forzoso”, publicado por la OIT el pasado 20 de mayo, el género es un factor que vuelve a las personas más vulnerables ante este flagelo, ya que de un total de 21 millones de víctimas, 11 millones son mujeres.

En el reporte se asienta que la mayoría de las personas que realizan trabajo doméstico forzoso son mujeres, la cual es la actividad que reporta más pérdidas económicas para las víctimas, toda vez que 3.4 millones de ellas no reciben 60 por ciento de su salario, lo que se traduce un robo total de 8 mil millones de dólares al año.

Además, según el informe, las jefas de familia solteras corren mayor riesgo de caer en esta actividad que los hombres en la misma situación, ya que son amenazadas sobre el bienestar de sus hijas e hijos y la posibilidad de que su descendencia también sea víctima de trabajo forzoso.

Las personas caen en esa situación mientras buscan empleo, son mantenidas en servidumbres por deudas o en condiciones similares a la esclavitud, y están atrapadas en la pobreza y la discriminación.

De acuerdo con el estudio, existe una relación directa entre la pobreza de los hogares y la probabilidad de caer en el trabajo forzoso, pues para los hogares pobres es especialmente más difícil enfrentar la falta de ingresos.

La investigación confirmó que este problema es frecuente en los sectores e industrias que atraen a las y los trabajadores poco o no calificados, en los cuales la demanda de mano de obra fluctúa y las condiciones de trabajo son precarias.

La falta de educación y el analfabetismo también son factores que propician esta explotación, ya que las y los adultos con un nivel de instrucción bajo y las y los hijos de padres que no han recibido educación corren un mayor riesgo de caer en el trabajo forzoso.

La migración es otro factor de riesgo, ya que 44 por ciento de las víctimas migraron dentro o fuera de las fronteras internacionales antes de ser sometidas a este flagelo.

Esta situación es especialmente preocupante en México, toda vez que 26 millones de niñas y niños en el país experimentan pobreza y pobreza extrema, según un estudio realizado por el Centro Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Además, de acuerdo con las cifras más recientes de desocupación del Instituto de Estadística y Geografía (Inegi), las mujeres enfrentan mayores obstáculos que los hombres para conseguir o mantener una plaza laboral, ya que la tasa de desocupación (TD) para ellas correspondió en el primer trimestre de 2014 a 5.01 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) femenina, mientras que la TD para los hombres equivale a 4.66 por ciento de la PEA masculina.

ECONOMÍA ILEGAL

A pesar de que las ganancias económicas que registran las actividades del trabajo forzoso son ilegales, los ingresos a nivel mundial aumentaron casi tres veces en siete años. En 2005 la OIT estimó que las ganancias anuales fueron de 44 mil millones de dólares, mientras que para 2012 el cálculo fue de 150 mil millones de dólares.

Por actividad económica, las víctimas de la explotación laboral forzada, incluyendo el trabajo doméstico, la agricultura y otras actividades, generan ganancias anuales estimadas en 51 millones de dólares.

Las ganancias de actividades económicas legales se estiman en 34 millones de dólares al año, incluyendo la construcción, la industria, la minería y los servicios.

El informe señala que aunque 90 por ciento de las personas son víctimas de la explotación en la economía privada, es muy preocupante que en algunos países aún exista trabajo forzoso impuesto por el Estado, ya que su labor es abolirlo y no ejercerlo.

Por todo esto, la OIT señaló la urgencia de adoptar medidas que fortalezcan la legislación y que refuercen la inspección en sectores donde existe un riesgo alto de trabajo forzoso; lo cual debería estar asociado con sistemas de rápida identificación de las víctimas y de su protección eficaz.

El trabajo forzoso, según el concepto desarrollado por la OIT, se refiere a todas las formas de trabajo en servicio, sea formal o informal, legal o ilegal, que implique un elemento de coacción –amenaza de una pena–, que no permita un consenso libre e informado de las y los trabajadores a través de la relación laboral.

Ffuente: CIMAC

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